Al oriente me refiero con nuestra vecina República Oriental del Uruguay.
Esta mañana apareció una sorprendente noticia en los medios: el estado Uruguayo planea producir "marihuana".
Si estás leyendo este blog es muy probable que sepas que quien escribe (¡yo!) es consumidor y "activista del cannabis" (entre otras diversas ocupaciones exóticas), por lo que no es sorprendente que me detenga a hacer una apreciación al respecto.
La nota de Clarín dice que se está planteando esta medida
[...] con dos objetivos principales: sacarle un importante margen de ganancia a los narcotraficantes y que los adictos al paco pasen a consumir marihuana, una droga considerada “blanda”
Punto 1: clásico, bastante simple y bastante acertado.
Punto 2: polémico. Por un lado bien y por otro lado maso-meno.
El principal problema que lleva a un individuo a la drogadicción no es la droga en sí sino (entre otros factores similarmente lamentables) la ignorancia.
Es un hecho que la población en general es bastante ignorante de las sustancias que ingresa a sus cuerpos y cómo reaccionan estas allí. Y con esto no me limito a las "drogas ilegales" sino a todo aquello que produce reacciones al entrar en contacto con nuestros sistemas.
Se ignoran efectos, origenes y contraindicaciones de tanto drogas
legales como ilegales. El término "droga" acarrea una incomodísima ambigüedad que empeora aún más tal situación de ignorancia.
Cualquiera de nosotros afirmamos, o conocemos gente que afirma, que no saben qué químicos hay en la pastilla que les recetó el doctor,
ni nos importa, nos abstraemos de la droga y su naturaleza y entregamos en ciega confianza nuestro organismo a químicos sintetizados por la industria farmacológica.
No se a cuántos de ustedes les parece importante su cuerpo. O saber qué es lo que entra y qué es lo que sale. Y cuánto. Y por qué. Y para qué.
Si no les parece importante, no me explico por qué y aún así no me extraña.
Pero peor para la salud que cualquier químico es sin duda ser la mascota en cautiverio de [el Estado, la Iglesia, una empresa bioquímica, inserte aquí el ente poderoso que más le guste] que nos dice
"tu cuerpo no es tuyo, metele esto, no le metas aquello porque vas preso, no te preocupes por tu salud: confiá en los profesionales, olvidá tus instintos, olvidá lo que llevás impreso en tu genética hace miles de años, hacé la vida que te decimos, producí para nosotros todo lo que puedas mientras vivas, morite tranquilo en un hospital rodeado de cables e inflado de sueros y corticoides, y apurate porque otro sino va a ocupar tu lugar"
¿Cuándo vamos leer noticias cuyo titular rece, por ejemplo: "Argentina impulsa un plan de concientización de salud pública enfatizando en conocer el propio cuerpo"?
¿Cuándo veremos que en los colegios, así como nos enseñan a mirar para los dos lados antes de cruzar la calle, nos enseñen a informarnos y preguntar qué es lo que estamos consumiendo,
tanto para lo que compramos en las farmacias como en los supermercados y kioscos?
Si bien estoy convencido que el consumo de cannabis es una muy buena opción como "puerta de salida" de la adicción a drogas duras, es triste verlo planteado así. Da lugar a objeciones como "qué mediocre, para sacarlos de una droga los impulsan a consumir otra, que encima se la vende el estado".
Lo que es realmente mediocre es como nuestros
gobernantes empleados se
cagan en nosotros y nuestra salud, nos venden enfermedades en los kioscos y bares (cigarrillos, alcohol, azúcar a montones) y nos venden "curas" en las farmacias y hospitales, siendo que muchas de esas "curas" no serían necesarias si cuidaramos nuestra salud concienzudamente.
¿Pero qué pasa? Es más barato a corto plazo no cuidar la salud, y seamos sinceros: ¿quién va a gastar tiempo y dinero en preocuparse e informarse y drogarse
[*] sanamente, teniendo que trabajar 15 horas por día, viajando
como ganado, constantemente apurado y stressado?
Se me ocurren dos formas que la gente opta para aguantar todo esto:
1) mucha paciencia y tolerancia psíquica/física;
2) café, tabaco, alcohol, Tinelli, aspirinas
¿Alguien (si es que alguien todavía me lee) puede afirmar que lo que digo no es la verdad cotidiana que vemos y ya ni nos extraña?
Bueno, a mí me extraña. Me indigna, y para mí las únicas políticas verdaderamente progresistas son aquellas que nos alejan de ser un animal de criadero, forzado a llevar hábitos de mierda por el sólo hecho de satisfacer las necesidades de quien tiene la tierra, quien tiene los medios, quien tiene el poder.
Un animal de criadero perfectamente cómodo con los lujos que se le permiten comprar, una rica cerveza, un rico paquete de papitas, un lindo LCD de 32", un lindo auto para no llegar tarde a trabajar (así podemos pagar el auto).
Y no conforme con eso, un lindo Estado que te mete preso por plantar tu propia medicina. ¡¡¡Drogadicto, la medicina se compra en las farmacias!!!
En fin, desde un punto de vista del consumo,
no dejo de apoyar la medida de Uruguay, y no dejo de lamentarme por todas las cosas de las que NO se habla (mientras en los diarios mencionan alegremente el interesantísimo
Debate por la Despenalización)
[*] drogarse en este contexto se refiere a ingresar sustancias al cuerpo que produzcan reacciones en él, y con la intención puesta principalmente en alimentos y bebidas
Pero hay otro punto de vista muy importante, que la nota de Clarín ni sugiere.
El cannabis, la marihuana, la maconha, la ganjah, el faso, esa misma plantita que se fuma o sea come, sí, esa linda plantita
no sirve solo para obtener sustancias psicoactivas. Tiene diversos usos:
Para sus usos industriales se usa otro nombre, el cual es: cáñamo. El cáñamo puede reemplazar muchas fibras sintéticas para hacer telas, plásticos, combustibles.
De hecho, es una potencial competencia muy fuerte para grandes segmentos de la industria, principalmente la industria petroquímica y de la fabricación de polímeros sintéticos.
Una imagen vale más que mil palabras, y si realmente creíste, estimado lector iluso e
ingenuo, que la ilegalidad de esta planta se debía a sus sustancias y las inocentes risas que provocaba en cientos de hippies, lamento informarte que a más de un gordo bigotón atrás de su escritorio le causó mucha más risa (esta no tan inocente, para nada inocente) cómo se llenó los bolsillos ilegalizando la competencia a su industria ayudado por la xenofobia del americano-idiota-promedio.
Y no sólo eso, sino que sus semillas
son muy nutritivas para el humano (y ricas a mi criterio). Las mismas no tienen ningún componente psicoactivo y de ellas se puede hacer lo mismo que con cualquier semilla, aceites por ejemplo.
Entonces... ¿qué tiene que ver esto con Uruguay?
Pues es bastante deducible si atamos unos cabos, algo que lamentablemente no sale en las noticias:
¡lo increíblemente beneficioso que sería para la economía y la industria de un país producir cannabis industrial!
Podrán despenalizar el cultivo y tenencia en cuantos países quieran... pero en tanto no se adopte la medida del cultivo industrial para depender menos del petróleo que los gringos le roban al resto del mundo,
yo no veo estas medidas como progresistas sino más bien como una estrategia mediática para parecerlo (ante miles de consumidores/cultivadores que
llevan llevamos años siendo marcados injutstamente como criminales).
Y por supuesto, aún así siguen siendo avances.