familia numerosa
El otro día conocí una gata y una perra:
La perrita, medio cachorra, había sido adoptada desde recién nacida en una casa donde ya habitaba la gata.
La gata la crió, y esto no es figurado: la perra la reconoce como madre, nunca ladró y no ladra, y a veces juega como si fuera un gato, a atrapar cosas. Me hizo recordar a la clásica escena de las películas en que sale el pollito del huevo y al primer ser que ve cerca le grita ¡mamá!
Me dejó pensando en cómo entre todos nos criamos unos a otros, seamos o no de la misma familia, comunidad, raza, especie, reino [, planeta, universo, etc...].
La perra tenía cosas que aprender y la gata cosas que enseñar. Y no es casualidad como en mi vida todos los días veo y experimento tal cosa. Entre todos nos educamos, enseñamos, aprendemos, crecemos (y escribo esto sin poder evitar sentir un poco de vergüenza de cómo estas palabras podrían ser la letra de una canción barata de Dread Mar I o el discurso de un líder espiritual new-age)
Y voy a adornar esta linda reflexión con un tres canciones que no tienen nada que ver una con la otra, salvo que las tres me gustan.




